Origen de los colores

La luz es un fenómeno natural, se trata de una forma de energía que hace posible la visión. Como un regalo celestial de la luz se gestan toda la gama de colores que somos capaces de percibir.

Origen de los colores

Como ya lo adelantamos en el párrafo anterior, para que existan colores debe existir primero la presencia de luz natural. Cuando llueve y hace sol podemos apreciar en el cielo un hermoso arco de colores que denominamos arcoíris. El arcoiris está compuesto por los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, la fusión de todos estos colores produce la luz blanca, que es la que mayormente podemos apreciar.

Para poder percibir toda la gama de colores que presenta la naturaleza deben darse dos condiciones simultáneamente, la presencia de luz natural y que la fisiología del ojo y el cerebro estén funcionando bien; pues la percepción del color es una sensación generada como respuesta a la estimulación de los mecanismos nerviosos del ojo, en presencia de la energía luminosa, la cual es a su vez interpretada por el cerebro.

Cuando digo que cierto objeto es de un color determinado, ocurre que sobre este objeto está incidiendo un rayo de luz, entonces, en dependencia de su forma, composición y tipo de superficie, este objeto absorbe parte de esa luz y rechaza otra. Justamente esa parte de la luz que ha sido rechazada es la que define su color, por supuesto en combinación con la acción coordinada de la dupla ojo-cerebro.

Así las cosas resulta fácil de inferir que la gama de colores que nos ofrece la naturaleza tiende a ser infinita, pues la variedad de formas y superficies que existen también lo son.

¿Existen realmente los colores?

Es importante destacar que los colores no existen más allá de nuestra percepción visual, por lo que muchos mantienen que son solo una sensación, un espejismo creado por la complicada fisiología de nuestros sentidos y avalada por la capacidad interpretativa del cerebro.

Lo cierto es que la afirmación anterior deja mal parada a la frase: “Ver para creer”, pues con el color pasa que te crees lo que ves.

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